miércoles, 3 de octubre de 2007

¿Quiénes son los desfavorecidos?






A propósito de esta noticia http://www.canariasahora.es/noticia/12160/ que sale hoy en un periódico canario digital,y que contiene unas declaraciones del Gobierno de Canarias, están hechas las siguientes reflexiones:

¿Quiénes son los desfavorecidos?



“Necesito una señora que atienda a mi madre que no se puede valer por si misma y pueda estar también por las noches en casa”. - ¿Sin horas libres?. “Bueno, podríamos dejarle el domingo libre y nos turnaremos entre los hijos”. - ¿Estará asegurada?. “Por supuesto”.

“Necesitamos un grupo de gente para trabajar en el tomate en la Aldea”. -¿Y si viven en Las Palmas ciudad?. “Buscaremos la forma de rehabilitarles unas barracas para que puedan dormir y vivir con cierta comodidad”.

Son solo dos ejemplos. Situaciones y peticiones similares para otras islas diferentes al lugar donde se precisa el trabajo, haberlas, haylas muchas. Las ofertas ya ni las ponen en el Servicio Canario de Empleo pues saben que no tendrán respuestas. Se dirigen directamente a los colectivos de inmigrantes. A éstos no les importa trasladarse de esta isla a otra distante. Lo importante es trabajar y ganar dinero. Siempre tendrán un salario superior al de su pueblo donde aún sigue su familia. Están acostumbrados a comer arroz todos los días. No necesitan carne ni pescado. Podrán ahorrar y enviar a sus casas. Allí están esperando sus remesas.

A veces los que ofertan este tipo de trabajos con estas condiciones, diferentes a las estipuladas por los convenios vigentes, hablan también de invasiones y de crecimiento desmesurado. Por eso son ambas cosas: hipocresía y xenofobia. No una de las dos.

Analizar el mercado de trabajo ocupado por el colectivo inmigrante nos dará las pautas acerca de por qué la proporción de actividad laboral pudiera ser en momentos coyunturales mayor que la del colectivo autóctono, no tan disponible a movilizarse a otra isla y por supuesto no tan presto a aceptar trabajos de servicio doméstico más allá de las ocho horas diarias. Es lo primero que habría que hacer.

Una vez analizadas y estudiadas detenidamente estas cuestiones, procedamos a la planificación de planes de empleo para todos, para los que vivimos en Canarias y la hacemos posible cada día intentando que las diferencias nos enriquezcan y no nos separen ni nos enfrenten unos contra otros, como si de una gresca a organizar se tratase

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