miércoles, 30 de abril de 2008

Nos tratan como marionetas



Necesito aire, respirar, algo así como una bocanada de aire fresco que entre en todo mi interior y salga hacia fuera totalmente renovado. Un aire que me traiga libertad plena, como con capacidad para moverme en un espacio abierto con cielo infinito. Desde mi interior percibo una invitación a volar, a salir de esta realidad que me aprieta y que a veces no entiendo.

Necesito aire y algo más, como un viento fuerte que se lleve a los que a mi lado intentan manipularme, engañarme y maniobrarme, como si de una marioneta nosotros fuéramos. La sociedad tiene muchos de ellos. ¿Los mass media? ¿Los políticos? Prometieron en mi tierra no sé cuantas cosas de ayudas económicas y de incentivos fiscales, y ahora dicen que no pueden. Sabían que no podían y lo prometieron, más bien. Ahora que para dentro de dos años, mientras los que sufren seguirán sufriendo más las penurias de la crisis, de la desaceleración, de cómo quiera que llamemos a todo este embrollo. Creo que son como una lámpara que se derrite. Igual son ellos los títeres. Pero que no nos arrastren en la misma maniobra.

Toda la vida diciendo que es necesaria una prisión mas grande para no enviar presos canarios a la Península lejos de su familia. Todos la ven necesaria porque la que hay está hacinada. Y cuando al final la Administración central comienza a ejecutarla, digo yo porque tendría las cosas claras, los papeles arreglados, los temas negociados, viene la Administración canaria y dice que nones, que esos terrenos son suyos y manda parar las obras que habían comenzado. ¿Es que fueron tan ingenuos los de la central para comenzar las obras sabiendo que no eran terrenos a los que pudieran tener derecho? Me cuesta creerlos. Pero las peleas entre grupos y partidos políticos se cuecen así.

Por eso necesito respirar hondo y soltar aire. No entiendo nada de lo que pasa a mi lado. Parece que unos a otros se miran con ojos de gato, de felinos que trepan y acechan para saltar en el momento determinado y arañar allí donde duele. Ellos ríen con la felonía hecha, los demás miramos sonrojados, quietos, sin poder hacer nada, mirando hacia la ventana, pero necesitados de tomar aire. ¡Cómo me gustaría que mi casa tuviera una ventana amplia y que diera al mar¡
Sí, nos tratan como marionetas. Se tratan entre ellos como marionetas. Pero estoy seguro, más tarde o más temprano, quedará claro que las marionetas son ellos


lunes, 28 de abril de 2008

Nuestro huerto



Gamas de colores naturales dentro de la canasta en que has puesto las frutas, vegetales, lechugas, espinacas y berros. Nuestro huerto está colmado de plantas y arbustos, de flores bellas y granos de trigo dorados que mañana se han de cosechar. Es el tiempo de recoger lo que esté listo, de llenar las reservas que sostienen nuestro invierno.

Deja a un lado esos tomates y ven junto a mí, vamos a recordar lo que era esta tierra antes de las esperanzas y semillas que pusimos en ella. Hoy ya no son simples pastos, tu mano, mi mano se hacen presentes en cada fruto que desprendes de su planta.

Aquí crecieron los proyectos, nuestros hijos y el amor que nos une tras cientos de atardeceres. Cada noche que refresca pone más coloradas las manzanas que después en nuestra mesa saben a dulce tarta.

Es un regalo contemplar esta tierra y besar los pequeños zurcos junto a tus ojos, esos que me dicen que hemos envejecido juntos, que nos sorprenden los amaneceres despegando los párpados que necesitan más descanso y que al abrirlos no te has ido, que me acompañas sabiendo que sin tí no podría vivir.

He viajado tu piel de norte a sur como dice aquella canción y ahora me escuchas mirando cómo se oculta el sol en el oeste. Equilibrio de puntos cardinales donde indiscutiblemente tengo la fortuna de encontrarte, destacando entre las flores que delicadamente cuidas y el extenso campo que se nos pierde a pie de la montaña.
No insistas colocando más cosas en tu canasta, ven conmigo y dime que soy todo esto también para tí.

Tere García Ahued

viernes, 25 de abril de 2008

Para los de más de 40



Para los de más de 40

(Eduardo Galeano)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.

No hace tanto con mi mujer lavábamos los pañales de los críos. Los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita; lo planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda (incluyendo los pañales). ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó tirar.

¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el bolsillo y las grasas en los repasadores.

Y nuestras hermanas y novias se las arreglaban como podían con algodones para enfrentar mes a mes su fertilidad.

¡Nooo! Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por donde se entra. Lo más probable es que lo de ahora está bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

¡Guardo los vasos desechables! ¡Lavo los guantes de látex que eran para usar una sola vez! Apilo como un viejo ridículo las bandejitas de espuma plástica de los pollos! ¡Los cubiertos de plástico conviven con los de acero inoxidable en el cajón de los cubiertos!

Es que vengo de un tiempo en que las cosas se compraban para toda la vida. ¡Es más! ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, fiambreras de tejido y hasta palanganas y escupideras de loza. Y resulta que en nuestro no tan largo matrimonio, hemos tenido más cocinas que las que había en todo el barrio en mi infancia y hemos cambiado de heladera tres veces.

¡Nos están fastidiando!¡ ¡Yo los descubrí. Lo hacen adrede!!
Todo se rompe, se gasta, se oxida, se quiebra o se consume al poco tiempo para que tengamos que cambiarlo. Nada se repara. Lo obsoleto es de fábrica.

¿Dónde están los zapateros arreglando las medias suelas de las Nike?¿Quién arregla los cuchillos eléctricos? ¿El afilador o el electricista? ¿Habrá teflón para los hojalateros o asientos de aviones para los talabarteros?

Todo se tira, todo se desecha y mientras tanto producimos más y más basura. El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad.

El que tenga menos de 40 años no va a creer esto: ¡¡ Cuando yo era niño por mi casa no pasaba el basurero!!¡ ¡ Lo juro!! ¡Y tengo menos de...........años ! Todos los desechos eran orgánicos e iban a parar al gallinero, a los patos o a los conejos (y no estoy hablando del siglo XVII). No existía el plástico ni el nylon. La goma solo la veíamos en las ruedas de los autos y las que no estaban rodando las quemábamos en San Juan. Los pocos desechos que no se comían los animales, servían de abono o se quemaban.

De por ahí vengo yo. Y no es que haya sido mejor. Es que no es fácil para un pobre tipo al que educaron en el "guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo "pasarse al "compre y tire que ya se viene el modelo nuevo".

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que además cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre (y vaya si era un nombre como para cambiarlo) Me educaron para guardar todo. ¡¡¡Toooodo!!!

¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los repasadores, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos...¡¡Como guardábamos!! Las cosas no eran desechables. Eran guardables.

¡¡ Los diarios!! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia y por sobre todas las cosas para envolver!. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer guías de pinitos de navidad y las páginas del almanaque para hacer cuadros y los cuentagotas de los remedios por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos prender una hornalla de la Volcán desde la otra que estaba prendida y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos.

Yo sé lo que nos pasaba: nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Así como hoy las nuevas generaciones deciden "matarlos" apenas aparentan dejar de servir, aquellos tiempos eran de no declarar muerto a nada. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Ah ¡No lo voy a hacer!

Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad es descartable. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte apenas empiezan a fallar en sus funciones, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos, que a las personas que les falta alguna función se les discrimina o que valoran más a los lindos, con brillo y glamour.

Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a la bruja como parte de pago de una señora con menos kilómetros y alguna función nueva.

Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que la bruja me gane de mano y sea yo el entregado.
Hasta aquí
Eduardo Galeano


jueves, 24 de abril de 2008

Cuando Internet te salva





Hago caso a mis corazonadas, confío en ellas. Esto es algo que siempre me he dicho y que hoy ha sido afortunadamente acertado cuando decidí escribirle a alguien. Ella fue mi compañera en los talleres para la depresión a los que asistí hace dos años. Como en todo grupo, siempre se identifica uno más con determinadas personas, aunque nuestras circunstancias personales fueron otras, pero al final estábamos ahí por algo. Necesitábamos ayuda más allá de nuestras propias fuerzas y nulas voluntades. Así nos conocimos, sentadas en un pupitre como quien vuelve a la escuela y escuchamos atentas lo que en cada encuentro nos decía la terapeuta a un importante grupo de gentes que aceptamos que estábamos enfermos de tristeza, que teníamos depresión y que por tal motivo necesitábamos ayuda.

El sentimiento que puse en letras a mi compañera, para recordar esos momentos y preguntarle qué tal se encuentra ahora, me llevó a retroceder la película de una parte triste de mi historia. Ahora creo que no lo era tanto, como tampoco no lo eran mis miedos, no solo a unirme a un grupo de personas aceptando su depresión, sino a conducir media hora por carretera que para mí era una hazaña.

A medida que asistí a los talleres y me fui recuperando, noté por el camino que podía ver muy lejos las montañas, los autos pequeños en el horizonte, los valles y campos. Estaba acostumbrada a ver en metros cuadrados, encerrada en cuatro paredes y de momento hice consciente esa experiencia. Al llegar a la terapia, lo comenté con el grupo para destacar la importancia de descubrir que podemos ver más allá de lo que nos hemos limitado.

Gracias a ese apoyo, hoy me encuentro reconfortada, llena de proyectos y a punto de emprender un radical cambio de vida. Lo que mi amiga quiera contarme, estoy por saberlo, cuando ella conteste a mi mensaje, gracias a la maravilla tecnológica del internet que nos une de alguna manera o hasta nos salva. A mí me ocurrió, navegando por la red encontré la ayuda. Primero por este medio, después acudiendo a los talleres.

En honor y agradecimiento por ello, invito a entrar al oasis de paz de la siguiente dirección:

http://www.ayudaenladepresion.org.mx/

Tere García Ahued.

miércoles, 23 de abril de 2008

Pretendiendo a la vida




Un luminoso reflejo se posa en las blancas paredes del patio de casa. Es noche de luna llena y nada hay que pueda ocultar semejante brillo en el cielo. Las sombras de aquellas macetas de barro suspendidas por hilos desgastados, marcan contornos en los muros y columnas, simulando esos preciosos dibujos que alguna vez me compartió un lejano amor.

Las mejores inspiraciones surgen de una gran alegría o un profundo dolor. Se me confunden mientras intento definir si puedo expresar una cosa u otra y que tan genuino es gozar con ambos sentimientos. Parece que si me quedo estática en la silla, se me desgasta lo que veo. No sirve de nada mirar tanto aunque sea muy bello.

Vamos, ponte de pie me digo, como quien arrastra y convence a un cuerpo envejecido diez años por una gran tristeza repentina combinada con alegría sustanciosa, colmada y suficiente. Las flores también están decaídas tras el calor del medio día. Agua necesitan, agua les ofrezco. Se humedece entonces la tierra que contienen. Atravieso mi mano en los segundos en que cae esa cortina líquida por entre hojas, tallos y flores, como queriendo cruzar el umbral hacia un jardín secreto o aquel mágico mundo detras del armario como sucede en los cuentos.

No puedo evitar colocar en mis días algunos sueños. También los pequeños placeres adornan con grandes pinceladas esos momentos que se vuelven pintura en lienzos. Justificados motivos trascendiendo en el tiempo, como los granos enteros del pan de mi bocadillo, el vapor enriquecido que se eleva de la taza de porcelana con aroma de café sureño, el trozo de papel en el que ahora estoy escribiendo, el sueño de mi hijo al que sigo nombrando como mi pequeño, la oración emitida desde mi corazón y sin escala al cielo, la fe en Dios y en mí misma, el reencuentro con mis padres, mi nueva vida en puerta, mi mejorado aspecto exterior, mi reconfortado espacio interior, la confianza en mis talentos y la humildad por mis defectos, la certeza por mis conscientes decisiones, renuncias y rescate de sueños. Todo parece revuelto, todo se coloca en un orden personal y universal, todo ocurrió, y seguirá ocurriendo, con destino marcado o ayudando un poco a cambiarlo si el viento intentase declinar mis fuerzas mar adentro.

Parece que tras tanta historia ha pasado mucho tiempo, sin embargo apenas la luna ha cambiado ligeramente de posición, aún se reflejan las macetas por las paredes, todavía caen gotas del agua recién vertida en su seco interior, aún humea el café y medio bocadillo espera mientras el garabateo me entretiene en esta captura de ideas, solo por no dejar para después algo que entonces no podrá llevar la misma esencia, porque cada minuto pesa, cada minuto enriquece, resta o aumenta y las mejores cosas deben ser instantáneas, aún cuando algunas veces impulsivas, nos llenen de alegría o dolor.

Dedicado e inspirado en este momento especial de mi noche, de mi vida.

Tere García Ahued.


lunes, 21 de abril de 2008

El carpintero de la montaña



Enclavado en medio de montañas, se encuentra un pintoresco
pueblo venezolano, al que llegamos luego de recorrer una carretera
bordeada de una exuberante vegetación, coronar un páramo que
nos obligó a buscar abrigo y detenernos para saborear una humeante taza de café, para luego continuar el recorrido ya entrados en un poco de calor.

Allí en ese pueblo desconocido por muchos se encuentra un lugar llamado El carpintero de la Montaña. Es un tranquilo recinto que tiene como marco
un hermoso paisaje de la zona rural, con árboles y flores ,un arroyo de agua
cristalina y pájaros que alegran con su dulce trinar. Aquí viven ancianos que se han quedado sin familia.

Pero en ese remanso de paz, esos ancianos han encontrado tanto amor
que hablar con ellos es contagiarse de ese entusiasmo que ellos transmiten.
Es encomiable la labor de las personas encargadas de esa institución.
Hay una entrega total para que los ancianos vivan con serenidad y dignidad
esta etapa de su vida, para que sean más llevaderos sus achaques y más fácil
su recorrido.

Algo digno de resaltar es el interés para que cada uno desempeñe el trabajo
que siempre le gustó, algunos con sus limitaciones pero felices de hacerlo y
de sentirse útiles hasta el atardecer de su vida.

Un anciano nos mostraba orgulloso la siembra realizada por él.
Una señora de acento extranjero y de amable sonrisa
nos dijo que escribía sus memorias, dado que escribir había sido su sueño.

Después de compartir e intercambiar ideas con esos seres maravillosos,
emprendimos el regreso con esa hermosa sensación que da el saber que
aún en medio de la pérdida de valores, hay personas
que reconocen que la presencia de los ancianos en nuestro mundo actual
es una riqueza, porque ellos son poseedores de un legado de conocimientos
y dieron forma a nuevas generaciones, la mayoría de las cuales ha perdido la
noción del valor que tienen los ancianos como pilar familiar y que por consiguiente
deben de ser tratados con el mayor respeto a su dignidad humana.
Nelly Guerrero

domingo, 20 de abril de 2008

Día de la Tierra


AMENAZA Y COLERA

¡La amenaza esta aquí, hoy!
¡Será por otra parte mañana!
¡Tan rápida que la lluvia!
¡Tan peligrosa que el veneno!

¡Existe siempre!
¡Existe en todas partes!
¡Existe al plural,
Y destruye maravillas!

¡La polución hace parte de eso.
Ella no deja ninguna tregua!
El progreso es necesario,
Pero reflejar seria saludable…

¡El humo de nuestras fabricas
Contamina nuestro aire indispensable!
Pero tenemos siempre combinas
Para no ser responsables…

Las aguas derramadas en los ríos
Perjudican a la fauna y a la flora.
¿Cuantas grandes miserias
Son infligidas a esos seres que nos imploran…?

Las lluvias acidas, por un largo tiempo, ignoradas;
Matan a nuestras bellas selvas.
El aire de nuestras ciudades está intoxicado.
El sol puede apenas iluminarlas…

Antes que el ser humano no interviene,
La naturaleza siguió sus ciclos inmutables.
La inteligencia del hombre, inhumana,
Quiere controlar esa vida indomable.

El, destruye las selvas tropicales
Sin inquietarse de las consecuencias.
Devasta muchas hectáreas de biotopo vital,
Con tanta indiferencia…

Se manchan las grandes reservas de vida.
Los grandes barcos de pesca vacían los mares, ciegamente…
¡Los peces y otros seres vivos,
No están inagotables; y eso nos devuelve amargos!

¡Se conoce el problema,
Y nada es hecho por impedirlo!
Las ganancias pasan por la destrucción
Aun se puede hacer de otro modo, sin residuos…

Se podrían describir todos los malos tratamientos
Que se inflige a nuestro planeta azul;
Los responsables no se alarmarían verdaderamente!
Aun si la naturaleza les hubieran amenazado un poco.

El hombre necesita dominar al mundo,
Sentirse lo mas fuerte, cada segundo…
Pero felizmente, la naturaleza vigila,
Y, de cuando en cuando, nos lo acuerde…

A pesar de todo lo que hagamos a ella,
Queda bella y tenaz.
Los elementos serán siempre los más fuertes,
Y eso sin ningunos esfuerzos…

Ella nos amenaza a su turno,
Con sus desencadenamientos diabólicos.
Las fuerzas de la naturaleza; de vuelta;
Nos muestran que no seamos solos a sembrar el pánico…


Françoise Marie BERNARD - 1998
www.geocities.com/poemasesmeralda/Entree


sábado, 19 de abril de 2008

Me estaciono en tu vida




Me estaciono en tu vida, en doble fila y sin permiso. Juguetean mis dedos cuando resbalan por tu perfil y se detienen en el pozo bajo tus labios. Alboroto tu cabello y apuesto si has de tener más canas que preciosos negros. Me hundo en tus ojos traspasando aprisa hasta tu interior. Me mezco en tus brazos como quien lleva ordenadamente los pasos de un viejo vals. Detengo las horas y apuro a los días. Aliento al frío para que encuentres motivos y te abraces a mí. Contemplo tu mente que te hace ser justo así. Beso las manos con que construyes nuestros sueños. Adoro tu voz cuando me dices lo que espero. Comparto contigo lo mejor que tengo. Aprendo a esperarte aún si fallara en el intento. Te acompaño aunque no me lo estés pidiendo. Pongo el toque dulce que faltaba en tu pastel. Te empalago y te asusta recibir tanta miel. Cruzo mis dedos entre los tuyos soldándonos como eslabones metálicos. Anclo mi vida a la tuya pese a que hay grietas y se ha secado el mar que mantenía las esperanzas a flote. Me aferro y te hago susurros al oído, como quien desea convencer con cantos de sirena. Te dedico la primer página de mis libros. Cuento las últimas veinte gotas de esta botella de tinto mientras te deseo que seas feliz, no puedo estacionarme en tu vida, en doble fila y sin permiso.

Tere García Ahued.

viernes, 18 de abril de 2008

Hablando solo




He tenido hoy ganas de escribir algo. Pero no sé exactamente sobre qué cosa. Se me cruzan muchos sentimientos, ideas y opiniones. Todo me aparece mezclado, pero al mismo tiempo como si todo se me fuera, o más bien me lo quitaran. Como si un ave de presa volara por los campos donde me muevo, y en algunos momentos se bebiera mis sueños e ilusiones, dejándome llevar y no importándome si escucho música griega o celta, si me asomo al Mediterráneo o me quedo contemplando el Atlántico.

No, no es negatividad. Hay momentos que son así, si. Pero en medio de las serpientes que uno suele encontrarse en el camino brilla siempre la Luna que me indica que la historia ha pasado por mí y yo por la historia. La luz sigue ahí, me ha iluminado en la noche y yo me he dejado llevar por esa luz. Una luz que en mi interior tiene nombres, acontecimientos, hechos, impresiones y, sobre todo, personas.

De todas formas no es bueno apresurarse ante sentimientos y opiniones encontradas. En la vida hay que darle tiempo al tiempo. Y el tiempo que transcurre a su modo y manera se encarga poco a poco de irle dando forma a las cosas. Puede también que la excesiva prudencia no sea buena consejera y que en la lucha por decir aquello que sientes, a la hora de expresarlo gane más la conveniencia que la sinceridad.

Con sesenta años ya nada me asombra. Pero siempre sigue sorprendiéndose uno. Y me hace bien seguir descubriendo gente con ilusión y con ganas de novedades. Me recuerda que debo seguir viviendo en la frontera y que, desde mi experiencia, he de ayudar y colaborar para que todos hagan valer sus derechos. Pues la vida para la gente y para los pueblos es algo parecido a un concurso, cuyas reglas deberían cubrir todas las posibilidades existentes de tal manera que todos pudieran presentarse y que en el resultado ninguna conflictividad posible pudiera aparecer. No puede prevalecer el interés o el capricho de los que lo organizan, entre otras cosas porque han sido elegidos democrática, que no dedocráticamente, por todos los concursantes. Eso sí, siempre toda regla tiene excepciones. Y aquí también. A mi juicio debería aplicarse aquella de “en caso de duda, apoye al más débil”, pero participando. O al menos que sea fácil demostrar que no lo dejaron participar. Cosa que por otra parte puede que no resulte muy difícil. Eso sí, habría una normativa que inventar que no suele estar en ningún concurso: en este que me estoy refiriendo, y que no sé si he podido dejar claro de cual se trata en este cruce de ideas, nunca se cierra el plazo de admisión.


miércoles, 16 de abril de 2008

Amor, no te vayas nunca



Amor, te siento, estás llegando a mi vida, sin rostro ni cuerpo; pero estás aquí y no te estoy confundiendo.

Sé que eres tú, porque tengo alegría por el cuerpo, me late el corazón aprisa y lleva el mismo ritmo todo el tiempo.

Te descubro cuando lavo un plato y muevo mi cintura bailando, porque está circulando por mis venas tu energía.

¿ Dónde estabas que me tenías tan dormida ?. ¿ Por qué has tardado tanto en despertarme a la vida ?. ¿ O es ahora que comienzo a vivir ?.

Siento un aire de libertad que no me he ganado yo misma, pues nunca luché por ella. Es hoy que me llega como un golpe de suerte, como un secreto regalo que aún sigo desenvolviendo.

No tienes rostro, no tienes cuerpo, pero te siento despierta y te presiento cuando duermo.

Amor que te cuelas en mis sueños, amor que desempolvas mis talentos.

Amor, estoy temblando de miedo porque has desatado un terromoto en mis adentros. ¿Y dime ahora cómo contener toda esta erupción que quiere salírseme del cuerpo ?.

Amor, no te vayas nunca, quédate aquí conmigo, no me importa si no tienes rostro. Déjame caminar con la luz que proyectas, como la claridad de la luna llena en las noches negras.

Amor, no te vayas nunca, quédate aquí conmigo, no me importa si no tienes labios. Déjame beber el agua limpia que está saciando mi sed.

Amor, no te vayas nunca, quédate aquí conmigo, no me importa si no tienes cuerpo. Déjame sentir el roce del aire en mi piel soñando que estoy contigo.

Amor, no te vayas nunca, quédate aquí conmigo, no me importa si no tienes manos. Déjame sentir que la vida no se me escurre entre mis propios dedos.

Amor, no te vayas nunca, quédate aquí comigo, porque ahora que te siento ya no sabría vivir sin tí, sin tu rostro, sin tus labios, sin tu cuerpo y sin tus manos.


Tere García Ahued.

lunes, 14 de abril de 2008

En La Laguna: Universidad y Sociedad



Alguien comentó en una ocasión que la Universidad debía ser como el espejo donde se mira la sociedad cuando ésta se plantea como debe ser en el futuro y hacia donde debe ir. De hecho el papel de cambio social que puede tener la Universidad en la realidad social nadie lo pone en duda. Algo de esto han debido entender en la Universidad de La Laguna que no bastándole ese ideario general, han querido concretarlo con la creación de un foro permanente que se llama precisamente así: Universidad – Sociedad.

Un espacio que, convocado con regularidad, sirva para que los agentes universitarios y los agentes sociales dialoguen y profundicen sobre los temas que preocupan a la sociedad y como incidir positivamente en los mismos de cara a una toma de postura que ayude a la transformación de aquello que sea negativo y al impulso de las iniciativas que andan coleando por pueblos y barrios para mejorar las relaciones sociales.


Una iniciativa de la Universidad de La Laguna digna de felicitación y de apoyo. Máxime si dicha puesta en práctica viene potenciada por el propio Rector y su equipo de dirección. No es un departamento cualquiera el que la pone en marcha, sino el propio Rectorado.

He tenido el privilegio de participar en el primer foro de este tipo, cuyo tema central fue reflexionar sobre los desafíos de la inmigración a la sociedad. Los que aportamos reflexiones no veníamos del campo de la investigación sino de la realidad social y cotidiana del día a día, no solo éramos canarios sino también gente de otras latitudes que ya desde tiempo asientan sus vidas aquí como nuevos ciudadanos. Y entre los que escuchaban habían muchos universitarios, no solo alumnos sino también profesores y responsables de la institución.

Todavía más que el contenido de este primer foro de diálogo Universidad y Sociedad, lo que más me llamó la atención fue la solidez del proyecto. Me lo confirma el hecho de que el Rector de la Universidad de La Laguna, Don Eduardo Doménech no solamente estuvo en el acto inaugural para declarar abiertas las jornadas y luego marcharse a otras obligaciones, sino que juntamente con la Vicerrectora y la Viceconsejera de Asuntos Sociales e Inmigración permanecieron en la jornada de reflexión todo el tiempo, sentados como unos participantes mas, escuchando lo que otros decían.
Que por qué algo tan simple me llamó la atención. Porque no suele ser lo habitual y frecuente: van, inauguran y se van, como si ya lo supieran todo. Mi cordial felicitación al Rector lagunero por su presencia, constancia y buen hacer, y porque tomando el pulso a la situación, después de escuchar a todos los que hablamos, ha comentado que sigue con ilusión afrontando el reto iniciado y que las reflexiones de dicha jornada le han ayudado a tener una visión diferente del hecho migratorio, sobre el cual piensa que el trabajo de la Universidad debe seguir contribuyendo a su esclarecimiento a través de la reflexión y de la investigación. Enhorabuena, Don Eduardo.

sábado, 12 de abril de 2008

Coincidencias de la vida


* Coincidencias de la vida *

Coincidencias de la vida , que sigas pensando en mí
y que yo me recueste y en sueños siga pensando en ti
Coincidencias solamente que tu estés viviendo aquí
pisando la misma tierra y bajo el cielo que me cubre a mi.

Coincidencias de la vida que no sepas nada de mi
y que nunca a mis oídos nadie me hable de ti ....
Coincidencias solamente, que al despertar pienses en mi
y que yo al acostarme solo me acuerde de ti.

Coincidencias de esta vida, una que se da en diez mil
que al oír yo tu nombre, se conmueva algo dentro de mi .
Coincidencia es que la belleza, traiga impregnada en si
la fragancia de los bosques , de lavandas y jazmín .

Coincidencia es que la brisa nos bese a ti y a mi
ejecutando con sus violines ; una melodía sin fin .
¿ Es un misterio o un embrujo , que hayamos nacido aquí
los dos en un mismo mundo afectados por un mismo sentir ?

No me despiertes del sueño , que quiero reposar así
siendo los dos ciudadanos, con un mismo camino a seguir .
El viento me traerá tus susurros , tu voz llegará hasta el confín
y el eco como lobos aullando , diciendo ¡ Sin ti no puedo vivir!

Autora : Libia Beatriz Carciofetti // Argentina

viernes, 11 de abril de 2008

A los 40 años de Luther King



"No fue un soñador, pero perseguía un sueño". 40 años del asesinato de Luther King

Martin Luther King logró convencer a su raza de que la libertad no es una ilusión sino una esperanza, algo alcanzable.

08-04-2008 –

Desenmascarando a los violentos y movilizando a los oprimidos, por vías pacíficas y prédica de la no violencia, venció el miedo colectivo y logró que millones salieran a la calle a reclamar sus derechos.

Martin Luther King nació el 15 de enero de 1929 en Atlanta (Georgia). Su padre era un clérigo bautista que luchó contra la segregación racial que existía en Estados Unidos y participó en numerosas actividades para obtener la igualdad entre razas.

Mientras cursó la escuela ganaba algunos dólares repartiendo periódicos. En 1944 inició sus estudios en el Morehouse College de Atlanta, único instituto para negros de la ciudad. Pensó en ser médico, como camino para ayudar a los demás, pero –según explican sus biógrafos- cambió esa vocación a partir de algunas lecturas, entre las que se destaca el libro “Desobediencia civil”, de Henry David Thoreau, donde se leen frases como esta: “No puedo reconocer ni por un momento a una organización política como mi gobierno, que es también un gobierno esclavista. La prisión es el lugar adecuado para un hombre justo, la única casa donde un hombre libre puede vivir con honor en un estado de esclavitud”.

En 1946, tras las huellas de su padre, decidió hacerse pastor, en tanto numerosas lecturas (de Platón, Aristóteles, Rousseau, Hobbes, Stuart Mill, Locke) lo pusieron en contacto con las cuestiones éticas y sociales. También leyó a Marx, pero la influencia más fuerte la recibió de la vida y enseñanzas de Mahatma Gandhi y su enfrentamiento a la Policía y al Ejército del imperio inglés sin un solo gesto de violencia.

Después de casarse y conseguir el título de doctor, Luther King aceptó el cargo de pastor en una iglesia bautista de la ciudad de Montgomery, donde inició su lucha contra la discriminación racial.
A fines de agosto de 1955, una modista negra (Rosa Parks) se negó a ceder su asiento en el autobús a un pasajero blanco; el conductor llamó a la Policía y la mujer fue detenida. El hecho puso en primer plano una vez más la segregación a que estaban sometidos los afrodescendientes, al no poder acceder a piscinas, escuelas, restaurantes y un gran número de servicios públicos exclusivos para los blancos.

Martin Luther King, presidente del movimiento de protesta organizado a raíz de la detención de Rosa Parks, exhortó a la población negra a no utilizar los autobuses ni ningún otro servicio que aplicara la discriminación. El término elegido no fue huelga, ni boicot, sino la expresión gandhiana “no colaboración”. La protesta fue un éxito. Las autoridades se comprometieron a dar un tratamiento digno a los negros y a no discriminarlos en los servicios públicos.

Los grupos racistas pasaron a la ofensiva. El 30 de enero de 1956 estalló una bomba en la casa de Luther King, en Montgomery, atentado del que felizmente resultaron ilesas su esposa y su hija Yolanda. El hecho suscitó la ira de la población negra, a la queLuther King debió calmar, explicando: “Por favor, regresad a casa, dejad vuestras armas. No podemos resolver este problema mediante la venganza. Hemos de tratar la violencia con la no violencia. Hemos de amar a nuestros hermanos blancos independientemente de lo que nos hagan. Hemos de transformar el odio en amor”. Este hecho le dio prestigio a escala nacional.

El año 1963 fue marcado por grandes movilizaciones por los derechos civiles, encabezadas por Luther King. EnBirmingham, tras varios días de manifestaciones y protestas violentamente reprimidas por la Policía se logró que quedara abolida la segregación racial y se promoviera el empleo y el desarrollo profesional de la comunidad negra. Además, quedaron en libertad todos los detenidos durante la campaña y los responsables de la Policía fueron relevados de sus cargos.

El presidente Kennedy presentó en el Congreso una nueva legislación de derechos civiles destinada a establecer una mejora en la posición social, laboral y legal de los negros. Para apoyar esa propuesta, Luther King promovió la “Marcha sobre Washington”, una gigantesca manifestación que el 28 de agosto de 1963 congregó a más de 250 mil personas, ante las cuales Luther King, erigido en líder moral de la nación, pronunció un emotivo discurso. En un pasaje del mismo expresó: “Tengo un sueño. Sueño que mis hijos podrán vivir un día en una nación donde nadie sea juzgado por el color de su piel sino según su carácter. Tengo el sueño de que un día los niños y niñas negros estrecharán las manos de los niños y niñas blancos, y todos se reconocerán como hermanos. Sueño que un día se levantarán los valles y cada montaña será abatida. Los lugares ásperos serán aplanados y los torcidos serán enderezados”.

Pocos meses después de la entrada triunfal en Washington se produjo el asesinato de Kennedy con el cual Luther King estaba bien relacionado. El 10 de diciembre de 1964 le fue concedido el Premio Nóbel de la Paz. Tenía 35 años. Era el hombre más joven que recibía ese honor. Paralelamente, Edgar Hoover, director del FBI, llamó a King “el mentiroso más notable del país”, considerándolo un adversario peligroso.

Al final de su lucha, M. Luther King buscó unir a negros y blancos, dejando de ser el representante de los negros para ser el de los pobres, fuesen del color que fuesen. Se encontraba preparando una nueva marcha de los pobres, cuando James Earl Ray, un criminal profesional, disparó contra él asesinándolo. Era el 4 de abril de 1968.

Sus escritos nos dejan testimonio de su dolor y de su causa. Por ejemplo: “Hemos esperado más de 340 años nuestros derechos constitucionales y dados por Dios. Las naciones de Asia y África se están moviendo a la velocidad de un reactor hacia la meta de la independencia política, y nosotros todavía vamos despacito, a caballo y a paso de tortuga hacia la consecución de una taza de café en un puesto de comidas. Supongo que, para quienes nunca han sentido esos punzantes dardos de la segregación, es fácil decir ‘espera’. Pero cuando has visto a turbas crueles linchar a tus madres y padres a voluntad y ahogar a tus hermanas y hermanos a capricho, cuando has visto a policías llenos de odio maldecir, patear, maltratar brutalmente e incluso matar a hermanas y hermanos negros con impunidad, cuando de repente te das cuenta de que la lengua se te traba y las palabras te faltan, cuando intentas explicar a tu hija de seis años por qué no puede ir al parque de atracciones público que acaban de anunciar en la televisión, y ves las lágrimas brotar de sus ojitos cuando se le dice que la ciudad de la diversión está cerrada para los niños de color, entonces se puede entender por qué nos resulta difícil esperar”.

miércoles, 2 de abril de 2008

Que hablen los sufridores



Sigue en pie las polémicas sobre el tema migratorio. Ahora la cuestión es si pueden ser visitados o no por los periodistas u otras instituciones sociales los centros de internamiento de inmigrantes en el Estado Español. Unos aducen que va contra el derecho a la intimidad de dichas personas pues no son objetos de escaparate. Otros afirman que al ser una actividad pública debe estar bajo el control social. Los dos razonamientos pueden ser válidos. Pero ¿no sería mejor preguntarle a los propios inmigrantes? Si hay un derecho a la intimidad, serán ellos los que deban decidirlo. Si hay un derecho a la consideración social, a ellos también les corresponderá la decisión. Ya va siendo hora de que para temas relacionados con la propia naturaleza del fenómeno migratorio sean sus protagonistas los que hablen, los que expliquen y los que se defiendan. Si es que hay que defenderse por el hecho de trasladarse de un lugar a otro que es consecuencia normal de la naturaleza humana.

Porque seguimos en lo mismo. Mientras unos hablan de que han mejorado las condiciones de acogida y de repatriación de los inmigrantes hacia sus propios lugares de origen y como sitios seguros, hay otros que hablan de que el tamaño de los muros que distancia y separa a unos de otros no hace más que crecer, no solo en construcciones sino, sobre todo, en legislaciones. Y tampoco aquí se escucha a los inmigrantes, y se les deja hablar. Porque tanto sus derechos, como los nuestros, son inviolables. O igual es que nos hemos olvidado que son personas, y que personas, personas somos solo nosotros, los que vivimos a este lado del planeta. ¿No habíamos quedado que estamos en la era de la globalización?