miércoles, 30 de enero de 2008

Contra el racismo mediático



Autor: Rafael Morales

Kenia aparecía ante nuestros ojos como un país modelo para África por su desarrollo económico y estabilidad política, de safaris en medio de paisajes hermosos, productor de un café y té excelentes. La crisis política abierta tras el fraude electoral de diciembre cambió la imagen ofrecida por los medios de comunicación. Los ciudadanos ejemplares se transformaron de repente en negros salvajes que se mataban por divergencias étnicas. Kikuyus contra luos. Van casi 1000 muertos, entre ellos un diputado de la oposición, y unos 250.000 desplazados. Esta explicación racista esquiva lo fundamental. Ni Kenia podía ser ejemplo de progreso antes de las elecciones ni el origen de esta incipiente guerra civil tiene que ver con el choque entre etnias (aunque adopte inevitablemente esas formas en muchos casos) sino con problemas políticos y sociales pendientes.


Vamos a verlo, pero antes recordaré un precedente reciente de otro tipo igualmente inaceptable. Acusar a los chiíes de cualquier cosa forma parte de la campaña más general contra el terrorismo del mundo mundial. Los titulares dijeron lo siguiente: “Siete muertos por enfrentamientos entre el ejército de Líbano y los chiíes en un barrio de Beirut”. Sucedió que los ciudadanos del sur de Beirut estaban soportando cortes de luz, salieron a las calles para protestar por ese motivo y el ejército disparó contra ellos. Que esos libaneses respondieran a una religión o a otra resultaba completamente irrelevante. Pero no importaba, la campaña sobre la guerra de civilizaciones y el peligro islamista debe continuar sin pausas.

Mwai Kibaki (kikuyu) ganó las elecciones de 2002 con el apoyo de su actual contrincante Raila Odinga (luo). Aunque pertenecían a etnias distintas, se pusieron de acuerdo para gobernar bajo las consignas de lucha contra la pobreza y contra la corrupción. El luo Odinga rompió con el kikuyu Kibaki porque este último emprendió una política económica distinta a la acordada y no porque perteneciera a una etnia distinta. Aunque Estados Unidos y Europa presentaban a Kenia como paradigma de estabilidad y crecimiento, la verdad andaba por otros caminos. Kibaki perpetuó la orientación neoliberal que hizo trepar el desempleo hasta el 40% de la población activa, disparó la inflación, elevó a más de la mitad los ciudadanos con ingresos inferiores a dos dólares diarios y amplió la enfermedad social de la corrupción.

Estas tendencias hicieron que Kibaki perdiera las elecciones de diciembre a manos del partido de Odinga. El presidente saliente recurrió al pucherazo descarado, según los observadores de la Unión Europea. De hecho, la misma autoridad electoral del país terminó por reconocer que no se hacía responsable de los resultados que ella misma había emitido. Los kikuyus forman la mayoría de Kenia. De responder los ciudadanos a criterios étnicos, esa mayoría hubiera dado su confianza política a Kibaki, no se la retiraría en beneficio de un representante de los luos.

Este fraude electoral, no las divergencias entre kikuyus y luos, provocó manifestaciones masivas por la democracia. Kibaki mantuvo su intransigencia, aumentó la represión (el ejército está compuesto por todos los grupos, aunque la mayoría de los oficiales pertenezcan a los kikuyus), provocando la resistencia además de nuevas víctimas. El paradigma africano de Occidente desapareció. Los negocios y los hermosos safaris entraron en crisis. Y ahora enviaron al ex secretario general de la ONU, Kofi Annan, con la idea de recomponer un consenso muy complicado entre los dos adversarios políticos, al tiempo que los medios de comunicación descubren que lo de Kenia “es cosa de negros” aunque lo digan de otra manera menos grosera. Es lo que transmiten. Dados los extremos a los que ha conducido la crisis política de Kenia, la única salida consistiría en la convocatoria de nuevas elecciones generales con la garantía de un estricto control de sus resultados. Para empezar.


Fuente: http://www.canariasahora.es/opinion/2047/

lunes, 28 de enero de 2008

Miedo

A veces tengo miedo
y el refugio queda muy lejos
miedo de perderme tus ojos,
tu risa
tu boca...
a veces tengo miedo
y me siento muy sola
caminando en montañas
con cuestas, con cimas inalcanzables...
a veces el frio de la noche
me hace sentir miedo
de no poder llegar
al sueño que tengo...
a veces el miedo se instala
y no se sale de mi casa
y lo echo a patadas
y se aferra con uñas y dientes...
el frio de la noche...
el silencio de mi casa...
la luna que se esconde
y un grito que se ahoga
A veces siento miedo

viernes, 25 de enero de 2008

Los pobres, cada vez más pobres



Por: archipielagonoticias.com 24 de enero de 2008

Artículo de Guillermo López Casanovas, Catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra, publicado en "El Periódico".

Los problemas que envuelven la coyuntura económica oscurecen a veces la necesidad de prestar atención a otros rasgos que, por estructurales, se perciben como de menor interés porque tenemos menos capacidad de incidir sobre ellos. Así, apareció a finales de año la Encuesta financiera de las familias, realizada por el Banco de España. Se trata de una radiografía importantísima de la situación patrimonial de nuestros hogares, que desafortunadamente no permite hoy. un análisis específico para Catalunya.

La complejidad de su elaboración requiere un periodo de maduración suficiente para interpretar esta nueva hornada de datos, referida a los meses finales del 2005. Pero permite una comparativa válida de lo que fue la encuesta similar del 2002, por lo que cabe destacar algunas conclusiones importantes, con suficiente robustez estadística.

LA PRINCIPAL conclusión que puede sacar cualquier analista que estudie el avance de resultados, disponible en la web del Banco de España es que la desigualdad de renta y riqueza en España ha aumentado de una manera notabilísima en estos tres últimos años de boom económico.

En efecto, la encuesta comentada muestra como la mediana (y la media, por si quedaban dudas) de la renta de los hogares españoles entre el 2002 y el 2005, en términos constantes --esto es, bien contado-- ha disminuido (de 25.200 a 23.100 euros), con un descenso más acusado en el segmento del 20% de hogares de renta inferior (de 8.700 a 6.900). Con ello, el rango de la desigualdad entre el 10% de familias con mayor renta respecto del 20% de familias con menos renta ha aumentado desde un ratio de casi 1 a 10 en el 2002 a casi de 1 a 13 en el 2005.

EN SOLO TRES años, el 25% de hogares más pobres ha visto reducir su riqueza en un 60%, pasando de representar en mediana 8.500 euros en el 2002, a 5.500, todo ello en euros constantes con base en el 2005. A su vez, la ratio que mide la dispersión entre el percentil de riqueza neta del 25% de hogares con menor renta respecto del que se situaba entre el 90 y 100 (el 10% de las familias más ricas) se ha más que doblado en el breve intervalo de tres años. Por edades, los cabezas de familia con edad inferior a los 35 años han mejorado menos de la mitad que el resto de hogares, y se ha reducido el porcentaje de nuestras familias más jóvenes que son propietarios de su vivienda principal.

En general, el incremento de la deuda ha superado el aumento de los activos, de modo que el porcentaje que representa la deuda sobre el valor total del patrimonio ha aumentado; y ello en especial para los colectivos de menor renta. El 20% de hogares con renta inferior que tenían deudas pendientes, en sólo tres años se ha incrementado un 50%, duplicándose, siempre en términos constantes (euros del 2005) la media del valor de su deuda. De nuevo, para estos hogares más pobres endeudados el peso de la deuda ha pasado de representar el 104% de su renta en el 2002 al 143% en el 2005. Y para mayor alarma: con ratios de deuda que triplican los ingresos del hogar, en el 2002 se computaba el 34,5% de las familias más pobres en renta y en el 2005 la cifra era del 42,6%.

Esto es, de la mitad de los hogares más pobres en renta que estaban endeudados (casi dos terceras partes del total), los pagos por sus deudas vivas suponían más del 40% de sus ingresos anuales. Por edades del cabeza de familia, de nuevo los más jóvenes se han llevado la peor parte: la mediana de su deuda ha aumentado en casi un 80% en términos reales.

EN RESUMEN: tamaño crecimiento de la desigualdad, tanto en renta, como en riqueza, como en capacidades de financiar las deudas pendientes, que se ha producido en España en tan breve espacio de tiempo, no nos debiera de dejar indiferentes. Su tratamiento exige responsabilidad en un momento como el actual de rebajas fiscales electorales y de abrazo indiscriminado de nuestros sistemas impositivos al denominado dualismo fiscal por el que se renuncia a la progresividad tributaria.

Y en la actuación necesaria para su corrección, la situación descrita reclama políticas públicas con menos universalismo populista (cheques por nacimiento y leyes de dependencia universales) y más orientación de cualesquiera sean los recursos públicos disponibles a un gasto más selectivo, ligado al test de medios y a la prueba de necesidad, para mejorar su efectividad redistributiva.

martes, 22 de enero de 2008

Foro callejero, arte en su máxima expresión




No le hace falta presentación, su nombre la distinguiría, pero al final es como muchos otros mágicos lugares por el mundo, que vistos desde los ojos del alma, nos hacen tener un sitio favorito en el que nos encontramos bien.

Cuando una ciudad late por los detalles que ocurren en ella, cuando la cultura, el arte o la historia son parte de sí misma, se abren puertas para quienes quieren encontrar estímulos sensoriales. Esta vez me decido por los secretos rincones donde están impresas las leyendas. Los muros y detalles en cantera de las fachadas de edificios de Guanajuato, hablan por cada siglo heredado y sin el afan de investigar, noto que las costumbres de ciudad provincial continúan vivas.

Dentro y fuera de las casas o recintos de arte, se relacionan personas de muchos países. La ciudad es sede de numeros festivales, exposiciones, eventos culturales, destacando también su oferta universitaria como capital del Estado. Ante estas opciones hay que decidirse, pero resulta que también por sus desapercibidos detalles es que todo es mágico en esta ciudad patrimonio de la humanidad.

¿ Y qué me mueve a toda esta reflexión ?. Me gusta tanto mi Guanajuato que podría ser parte del Departamento de Promoción Turística de México. Sin embargo, en esta ocasión he observado algo que va más allá de los numerosos turistas que la visitan. Encontré sangre pura, pensamientos sencillos, buena voluntad y creatividad para sobrevivir en un mundo tecnológico, cada día más diverso y frío.

Esto ocurrió en el atrio del Templo donde se presentaron bailes típicos de indígenas del Estado de Michoacán. Representaban " La danza de los viejitos " y destacando en su vestuario de manta, huaraches y jorongos, tenían puestos en los rostros máscaras que ellos mismos elaboran y que se colocan adultos y niños para ejecutar los pasos al son de la música y al mismo tiempo hacer reír a quienes los miran con la parte cómica del baile.

Entonces miro a cada persona sentada en las escaleras, jardineras, en el piso mismo o de pie. Etnias y razas reflejadas en colores de piel o formas de ojos, textura de cabello o acento natal. Con tanta tecnología en cámaras fotográficas o de video como su presupuesto se lo permita. Y ahí estaban los unos y los otros. Los arraigados a sus más puras costumbres presentando con decoro y orgullo bailes y música tradicionales que les permiten en este foro callejero sobrevivir tras pasar los sombreros entre las personas, esperando que esa moneda o billete les compense justamente el regalo artístico brindado y tan poco valorado. Y los otros, aquellos que captan por segundos en una fotografía tal muestra regional, o nacionales mismos que miramos como algo cotidiano que nuestra gente sin buscarlo, más como medio de subsistencia que como espera de aclamados aplausos, nos muestran que las tradiciones pasan por generaciones y que somos un país vivo, colorido, aromático, alegre y de buena fe.

Son estas manifestaciones culturales las que no se presentan en foros ni teatros, nadie los anuncia con micrófono ni reflectores les iluminan, no se maquillan y visten en camerinos porque no se disfrazan, eso mismo que bailan y representan es su propia vida. No reciben premios de arte, no les contratan para hacer giras internacionales, ni su presupuesto hacerles comer, dormir y vivir con decoro. Sin embargo ahí están, ante la mirada de quien les puede valorar o quien se puede mofar por su condición indígena, por sus pies y manos maltratados o por su intenso olor corporal.

Nuevamente me entristece esta condición de la humanidad, esos contrastes que en nada son culturales y me pregunto de qué manera se podría alcanzar igualdad. No importa que uno fotografíe con una cámara de la más alta tecnología digital y el otro dance ataviado con ropa tradicional en la plaza de una ciudad. Lo verdaderamente importante es que cuando a cada uno le llegue la noche se encuentre satisfecho, bajo un techo confortable, esperanzado por el nuevo día durmiendo en una cama que le brinde descanso, justo después de haberse alimentando a satisfacción.

Y la pregunta obligada: ¿ Cómo, dónde y de quién podría venir la solución ?. Esa sería otra historia, de cuento de hadas tal vez. ¿ Hasta qué punto no hacemos nada porque esto cambie ?.

Tere García Ahued.



lunes, 21 de enero de 2008

¿Qué Iglesia? ¿Dos Iglesias?



La manifestación por la familia tradicional cristiana se adornó de banderas españolas y algún que otro sagrado corazón. En ella, San Rouco Varela habla de "una marcha atrás en los derechos humanos". Ya podrían hablar de los miles de sacerdotes que desean unirse en sagrado matrimonio, de miles que se han salido de la iglesia para vivir o casarse con sus compañeras. ¿No son familias destruidas o mortificadas a los que se les ha hecho la vida imposible? Ah, la familia cristiana tradicional. ¿Me pueden decir cuántos sacerdotes han sido víctimas de la santa iglesia, la cual hace descansar su identidad en la negación de los múltiples tipos de familia que los estudios e informes sociales confirman como una realidad ya establecida y que tiende a más versatilidad aún?


Definitivamente, hay una España que no quiere morir o está mal enterrada: la España de la iglesia apostólica y más romana que nunca, pues hay otra iglesia realmente sensata y social, que es administrativamente prisionera de la primera, pero políticamente más evolucionada y que no es guardiana más que del templo de las miserias humanas y las injusticias sociales que hacen sufrir a una gran parte de la humanidad, bautizada o no, arrimada o casada, etc.

Cabría postular un jugoso sociopsicoanálisis de la presencia de asignaturas de religión en la escuelas, incluso en la propia universidad, cuando cada vez hay más matrimonios civiles, menos asistencia a las iglesias, menos vocaciones, más relaciones prematrimoniales, más parejas de hecho, más actitudes de indiferencia hacia la religión entre los jóvenes.... Pero piden más dinero a las arcas del estado cuando no han sabido ocuparse de su lánguida clientela.

El personaje de Unamuno, el párroco San Manuel, vivía una mentira, la de su propia fe en dios. Pero sus actos son los de un hombre bueno que sólo hace el bien y más, desde correr y jugar con los niños hasta cuidar al pobre Blasillo o realizar las duras tareas de un campesino. Este personaje de Unamuno está en las antípodas de los prohombres de la élite católica en España, porque éstos mienten para servirse a sí mismos y no están al lado de la vida dura del pueblo, mientras San Manuel procura consuelo, compasión y está codo a codo con los pobres y necesitados.

Con otro Manuel, Manuel Alemán, aprendí a ver a las iglesias, a todas, como productos humanos, productos de la cultura como él decía. De ahí que la denominación “fe y cultura” le chirriara, pues la fe no se contrapone a la cultura, como si fuera de otro mundo. Y, desde luego, decía, siendo cultura está sometida a la discusión y al debate, único antídoto contra el borreguismo y el caciquismo moral. La iglesia de las injusticias sociales y de la lucha a favor de los desposeídos, la de la teología de la liberación, incómoda: ser cura de izquierda y muy rojo, es una actitud política prohibida, no así el serlo de derechas y muy azul. La diferencia está en que los primeros provocan cambios sociales y tomas de conciencia, mientras que los segundos reproducen el oropel, las jerarquías y la dominación social bajo la disimulada pátina de una compasión de diseño comercial.

Ahora triunfa el fundamentalismo cristiano para muchos desorientados y algún despistado, que, en estos momentos históricos de incertidumbre e inseguridades, de fragilidad de los vínculos comunitarios, se postula como comunidad, la única, la que devolverá el sentimiento perdido. Así, la familia se convierte en un reclamo de la marca comercial católica, en estos tiempos de pérdida del sentimiento comunitario, porque…¿A quién no le gusta estar dentro del anillo protector del grupo? Lo malo es que la modernidad ha traído otras marcas y otras propuestas de vivir en familia que están más adaptadas a las nuevas necesidades emocionales de las personas.

Las agencias de viaje del vaticano ya no tienen como requisito hacer votos de pobreza, pues para hacerte santo o darte un billete para viajar al cielo basta que acudas a sus manifestaciones o digas amén a todo lo que viene de arriba, de las jerarquías, que, en sus diferentes niveles y grados han sabido colocarse en diferentes instituciones, de la banca o de la educación pública. El vuelo de estos halcones de sacristía, que no por tener sus nidos en los sagrarios pican menos, sino que, más bien, pecan más de pecado social, contrasta con esa otra iglesia que no vuela para ir de cacería, sino para descender y ayudar a quienes padecen sufrimiento social, olvidados por quienes ahora están instalados en el pecado social.

José Antonio Younis Hernández

Fuente: http://www.canariasahora.es/opinion/1984/

sábado, 19 de enero de 2008

Mejorando

No te preocupes por ser el mejor de todos. Te llevaría a sentir, básicamente, resentimiento, desilusiones, o ambas cosas a la vez. Concéntrate en cambio en ser hoy un poco mejor de lo que fuiste ayer, en ser mejor mañana de lo que eres hoy. Comparándote con los demás, puedes terminar sintiéndote desilusionado o siendo arrogante. En cambio, compárate contigo mismo. Lo importante es que tú puedas progresar. Eclipsar a alguien no te dará ningún beneficio genuino. Mejorarte a ti mismo lo hará. Todos tenemos ciertas cosas en común, y sin embargo no existen dos personas iguales. No hay nadie mejor que tú. Y al mismo tiempo, tú no eres mejor que nadie. Eres único. Estás más allá de cualquier comparación. Aprovéchalo al máximo. Mejora más y más cada día. Deja de preocuparte por los demás y liberarás enormes cantidades de energía que te permitirán ser el mejor que podrías llegar a ser.
Gabriel Sandler - aporte de Silvia Aybar en grupo "Nada es casual" de Google

viernes, 18 de enero de 2008

Globalizando



El mundo necesita una organización. No podemos ir desordenadamente, haciendo lo que a cada uno le parece. Eso parece claro. Lo que no está tan claro es quienes tienen que organizarlo. ¿Por qué siempre tienen que ser los que más poder económico tienen?

¿Qué pasa con los pobres? No deberían ser un problema, sino que deberían ser los que de forma organizada fueran los protagonistas de los cambios necesarios para hacer un futuro mas humano en nuestro planeta.

Sigue siendo notoria la injusta diferencia o desigualdad entre unos y otros, en lo económico, en lo cultural, en lo social. Ya desde que nacemos, lo hacemos marcados. No es lo mismo nacer en un pueblo o aldea perdido de una provincia que en la capital. No es lo mismo nacer en Kenya, Etiopía que en España o Arabia Saudí. El origen sigue marcando muchas diferencias no solo en la educación, sino en las creencias y también en la posibilidad de un futuro más solvente económicamente hablando o laboralmente. El trabajo que se consigue o el consumo al que puedas acceder en un sitio será muy diferente al del otro.

Y hablamos de globalización. ¿Qué es lo que realmente está globalizado?